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    September 20

    Dudden

        Bueno, aquí estoy ya medianamente aterrizado en la universidad, las cosas van haciéndose, poco a poco como suele acostumbrarse. Sin embargo hay algo que quiero preguntar a todo aquel que tenga la bondad de pasarse por aquí y leer estas líneas. Me explico:
        
     
        Yo soy un estudiante, además en una ciudad distinta a la mía, y les estoy costando una pasta gansa a mis padres. Luego mi deber, sólo por tener la oportunidad de que mis padres me permitan ir a la universidad en vez de estar cavando zanjas, es responder a ello. Básicamente aprobando todo. También hay que pasarlo bien y tal por eso de que se esta vitalidad no se va a tener siempre, etcétera.
     
        Pero a lo que voy. Yo en clase, además de ser uno de los pocos (el 30%) que llega a la hora y no tarde, tengo la costumbre de preguntar cosas al profesor. Afianzar mis conocimientos. Interesarme por lo que un fulano me tiene que contar, más allá de asimilarlo para ponerlo en un examen. Y si tengo alguna otra cosa o idea que dice quien está sobre la tarima choca con algo previo, se lo comunico, y le pido una explicación. Despues de todo yo he venido aquí a aprender, si no me hubiera quedado en casa haciendo el vago.
     
        Sin embargo, no termino de comprender a mis compañeros de clase, que en una disertación sobre el simbolismo del "patio" y su origen neolítico, yo puse de manifiesto que opinaba que un patio no vendrá de la idea de "conjunto de espaldas sobre un recinto cerrado" como también de las primeras divisiones de terreno que pudiere haber, una tesis un poco más materialista que la otra. El profesor lo escuchó, como buenamente pudo ya que una disertación de estas características no suele admitir muchas discusiones, o matices, por parte de los alumno; y lo entiendo que en ese sentido yo me salgo del común. Pero lo que se me escapa es por qué cuando realicé la suchodicha pregunta, o reflexión, buena parte de la clase se rio de mí.
     
         También hoy, en una clase que se repasaban cosas de química, yo he hecho, con toda la delicadeza y humildad pertinentes (yo no voy gritando a los profesores), confirmando algunas cosas de la profesora, que lo admitió de buena gana, salvo porque el resto de mis compañeros no decían nada (por eso muchas veces cuando preguntó algo yo he callado para no hacer monopolio). Pero lo cojonudo es cuando acabó una clase que una propia me dice, chicle en boca, que por qué siempre tenía que darles el "golpe" a las cosas y preguntar. Que preguntaba, o hablaba en público demasiado.
         Obviamente yo contesté de forma más abrupta de lo que debía, conteste algo así como "¿tienes algún problema con ello?", ella dijo que sí, y yo que se fastidiara.
        
          Pero no sé, ¿lo que hago interesandome por aprobar, no durmiéndome en las clases, intéresandome por lo que nos quiere contar el profesor, preguntando y afianzando mis conocimientos de una forma humilde es una solemne tontería? Me entran dudas viendo lo que hay a mi alrededor.
    September 15

    Crónica Vampírica nº1

    Bueno, la octava me está llevando mi tiempo, así como esto de la carrera, así que he decidido, para hacerme mejor con los personajes, reescribir las primeras crónicas. Para aquellos que ya las leyeron: Contarán más o menos lo mismo, pero espero que mejor. Más claro. Más bonito. Por ello aquí está la primera, la presentación del narrador. Espero que alguien diga si mejora o no mejora o parece un auténtico coñazo.
     
    Si alguno es nuevo por aquí, le invito a leer el resto, aunque pido disculpas por las cuatro primeras, que son las que voy a mejorar. Espero opiniones para mejorarlo o para dejarlo.
     
    También recordar que Drakar sigue con las suyas, sus crónicas, ya va con la tercera al cierre de esta entrada. http://lunavacia.spaces.live.com para visitarlo.
     

    Crónica vampírica nº1

    Busco en el desorden de la mesilla la cajetilla de tabaco. Quedan aún algunos cigarrillos, así que deslizo uno a mi boca. Enciendo un mechero Zippo, su llama me hipnotiza y me da un pequeño sobresalto. Tan apasionante, único e inesperado como siempre. El cigarrillo no me sabe a nada, pero eso no le quita su encanto. Muevo los pulmones para irlo quemando. Levanto las persianas para dejar correr las luces de la calle, neones de una farmacia y una tienda de bicis que hay en la calle. Dan un bonito tono multicolor a mi apartamento.

    Enciendo la televisión. Dejo que las noticias insignificantes de sucesos, guerras y otras miserias humanas de hoy se deslicen a mis oídos. Voy al armario a ver qué me pongo. No la ropa, sino los complementos que más me agradan. Justo detrás de los trajes están mis compañeras, y en un cajón al lado de los calcetines, la munición. Hoy no habrá mucho movimiento, así que cogeré algo ligero. Una pistola parece lo adecuado. Pero creo que debe ser algo más persuasivo que un pequeño revolver o una beretta. Creo que para esto está mi Colt Anaconda. Se puede ser muy persuasivo con esa serpiente de metal de seis disparos como esa.

    Oh, siempre se me olvida tirar la ceniza. Se pasa el tiempo volando. Creo que hasta han llegado a la sección de deportes en el telediario. Será mejor apagar la caja tonta. Hay que irse. Las persianas tiritan cuando salgo por la ventana al patio interior y escalo al tejado. No me gusta usar la puerta. Menos teniendo en cuenta que la noche se ve mejor desde el tejado. Hoy tengo algo de hambre. Sería conveniente buscarse un trago antes de marchar a la reunión.

    Mira, casualmente percibo un aliento con alcohol por allí abajo. Veamos a ver quien es. Alguien que va a un callejón porque no va a entrar en el bar de aquí cerca. Seguro que es porque no piensa pedirse otra copa más si va sólo a cambiarle el agua al canario. Ya habrá tenido bastante. Una pena, ha ido al callejón equivocado. ¿no sabes que estos sitios son muy peligrosos? ¿No sabes que cualquiera puede deslizarse por detrás? Tarde. Te tengo. Te siento. Muy cerca. Noto tu alma. Siento el alcohol que has ingerido. Dos copichuelas, no más, pero ya te han puesto chispa. Palpo con los cinco sentidos tu alma y la noto en todo mi cuerpo. Veo cómo se altera y se debilita. Pero tranquilo. Perdería la gracia si te la dejo apagar. Mejor dejarte aquí. En el suelo. Te diste un golpe de tu borrachera. Te recuperarás. Hasta entonces, buenas noches, he de irme. Eras justo lo que necesitaba para afrontar una noche de reunión.

    September 08

    A casa

    A casa. A el descanso del alma y del cuerpo,
    se llena la desesperación de un golpe de esperanza.
    A donde no sólo se puede abrazar a la almohada,
    sino que hasta se la puede escuchar.
    y es allá donde está el corazón
    Al hogar, donde alguien te espera cuando llegas,
    y donde llega quien estás esperando.
    Al remanso, al pequeño sitio de paz
    en el ojo del huracán.
    A ese sitio que necesitas y donde te necesitan.
     
    [es malo, lo sé]
    September 03

    Carrera, allá vamos.

    Bueno gente, visitantes conocidos y de lo desconocido. Primero sed bienvenidos al leer esta entrada.
     
    Tras lo primero, se hace saber que yo me voy a ir a estudiar al continente madrileño. Esto no es un futuro próximo, es un futuro muy próximo. Esto es, el lunes, día cuatro de Septiembre del año 2006, a las ocho y media de la mañana.
     
    Dándose esta circunstancia, y la otra de que allá donde duermo en Madrid, no dispondré por el momento de un ordenador, hace que la actualización del presente blog, sea demorada, y relegada a los fines de semana.
     
    Aclarar que esto, obviamente no queda aquí y Conan y Mike van a seguir danzando por sus noches. De momento dos saludos de ambos dos protagonistas.
     
    -Mike, ¿qué tiene que decir con respecto al retraso de su autor con respecto a sus aventuras?
    -Que haga lo que quiera, yo de momento tengo ganas de repartir un poco de leña al cabrón que me dió en la mano en el bar ese de Rita, Bunnyland. Desde aquí le digo ¡Que sepas que te estoy viendo y voy a por ti, mamón, y te va a doler mucho!
    -Ya veo, ¿y usted, Conan? ¿Qué opina usted de que se le vaya el autor a hacer cosas serias?
    -Seguro que vuelve, yo mientras tanto voy a comprarme una nueva gabardina. Aunque también quisiera buscar a alguien pa compartir las noches que no huela a aceite de motor.
    -Eh, ¿algún problema con el perfume de mi moto?
    -No, Mike, ¿pero tienes que cambiarla tantas veces el aceite que todas las noches es la misma peste?
    -A mi pequeña le cambio el aceite cada mes
    -¿Entonces a qué viene tu hedor?¿Es qué no se te ocurre lavarte de vez en cuando?
    -No, ¿pa'qué?
    -Bien, caballeros, no se enfurezcan, les dejo discutir en paz